¿EN VERDAD QUEREMOS ACABAR CON LA PIRATERÍA?

¿EN VERDAD QUEREMOS ACABAR CON LA PIRATERÍA?


Juan Miguel Zunzunegui


La mejor variedad de música, todos los estilos e idiomas y tan sólo a 20 pesos; música a volumen bastante alto para captar la atención de todos los presentes; todos, incluyendo a los policías que aumentaban su colección discográfica ahí..., en el puesto pirata. En medio de frutas y legumbres, rodeados de amas de casa, un sábado, en un parque céntrico de la colonia, y desde luego, a plena luz del día. Justo ahí donde siempre está y donde todos saben que pueden encontrarlo.

Llegamos a casa, ponemos las noticias y nos hablan del gran combate a la piratería mientras nos muestran imágenes de tractores impresionantes destruyendo decenas de miles de discos piratas. La pregunta subsiguiente es evidente: ¿Por qué si siempre destruyen toneladas de discos, siempre hay un excelente surtido en el puesto pirata de mi preferencia..., y en todos?

Efectivamente la piratería destruye en parte la economía, termina con empresas y genera desempleo, y por eso el gobierno (no este, sino la institución como tal) tiene una lucha encarnizada contra este delito que ha calificado de crimen organizado. Lucha que evidentemente pierden y sólo hay dos razones para ello: o el gobierno siempre ha sido increíblemente incompetente; o se hace de la vista gorda y finge combatir la piratería. Dicho en otro términos: ¿cuándo se va a acabar la piratería?, cuando el gobierno quiera; en ese momento exacto, ni antes ni después.

¿Y por qué no se elimina la piratería?; sencillo, porque es necesaria: una actividad ilícita que tiene que ser tolerada por conveniencia.

Expliquemos esto. Si, la piratería es destructiva para los grandes consorcios capitalistas, y por ende para la economía del país. Según datos de la Business Software Alliance (BSA), México Pierde más de 180 mil millones de dólares por piratería; esta actividad golpea a todo tipo de industrias: discos, películas, libros, perfumes, pilas, videojuegos, software, ropa y últimamente hasta las señales satelitales de televisión. Productos y servicios que son consumidos por una gran población que de otra forma no tendría acceso a esas oportunidades.

Hablemos de números; dentro de la industria discográfica México ocupa el tercer lugar en piratería, por debajo de China y Rusia; en nuestro país, 6 de cada 10 discos vendidos son no originales. No obstante a nivel general hay varios países cuya industria pirata es más prolífica que la nuestra. A continuación los 25 países con mayor piratería según la BSA:



PAÍS % DE PIRATERÍA
Vietnam 98%
China 94%
Indonesia 89%
Ucrania 89%
Rusia 88%
Líbano 83%
Pakistán 83%
Bolivia 81%
Qatar 81%
Bahrain 80%
Kuwait 80%
Tailandia 79%
El Salvador 79%
Nicaragua 78%
Omán 78%
Bulgaria 78%
Rumania 77%
Guatemala 77%
Paraguay 76%
Jordania 71%
Honduras 68%
Costa Rica 68%
República Dominicana 68%
Kenia 67%
Nigeria 67%

México tiene un porcentaje general de piratería de 56%.

Gran sorpresa; todos estos países son pobres, y desde luego que aquí incluimos a México. No es de extrañarnos que un país con 60 millones de pobres acuda a la piratería. Un gran estrato de nuestra sociedad ve este mal como la única forma de satisfacer necesidades. Todos tienen derecho a la música, a vestirse, al esparcimiento, y mientras haya una persona que no pueda pagar 220 pesos por el disco de su cantante favorito y haya alguien que se lo ofrezca a 20, la piratería existirá.

Es cierto que producir un disco es caro: publicidad, músicos, regalías, nómina y tantas cosas, pero aún así podrían costar la mitad, o menos aún. La piratería es un síntoma inevitable del sistema capitalista, donde la mayoría de la población no tiene acceso a nada y sólo unos cuantos pueden tener lujos. Un sistema que permite al empresario lucrar de forma excesiva a inmoral, enriquecerse de una manera exagerada y a la vez pagar a sus trabajadores 1,250 pesos; con lo que evidentemente no pueden comprar cosas originales.

Así, la piratería viene a ser un mal necesario. No se combate en realidad porque es una válvula social. Sin piratería, la miseria de los miserables sería aún mayor; gracias a ella pueden elevar aunque sea mínimamente la calidad de vida. El gobierno no tiene nada que ofrecer a cambio.

Y hay una razón más; los vendedores. Nuestra economía no tiene lugar para ellos y sería imposible buscarles acomodo si efectivamente se eliminaran todos los puestos piratas de las calles. Preferimos vendedores de imitaciones que asaltantes tras las esquinas.

Ya ni qué hablar sobre los beneficios económicos que debe tener el gobierno, o ciertas instituciones gubernamentales, solapando la piratería.

Para acabar con la piratería no basta acabar con los piratas, ni con sus fábricas clandestinas, ni con sus cadenas de distribución. Es necesario acabar con la injusticia, la desigualdad social y la pobreza. Necesitamos un país con normas más justas y relaciones de producción adecuadas que fomenten una clase media capaz de consumir originales. La piratería terminará cuando el gobierno quiera, en ese momento exacto, ni antes ni después. Pero..., querrá.

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