EL QUINTO SOL

EL QUINTO SOL

Juan Miguel Zunzunegui

¿Dónde quedó la grandeza de nuestros antepasados ? ¿Dónde murió el esplendor, la sabiduría y la cultura que dejaron los antiguos habitantes de México ?

No es fácil asimilar una conquista, aceptar un mestizaje y una mezcla de culturas como la que se vivió en aquel tiempo en el Valle de Anáhuac. Hasta ahora, la historia se ha encargado de irnos forjando; no somos aztecas, hay que aceptarlo, pero tampoco somos españoles ni europeos, eso, también hay que aceptarlo.

Trescientos años de dominio español fueron suficientes para terminar con la grandeza de una raza… pero crearon otra. Aceptemos esto con la misma sabiduría de los antiguos, que pensaban que el quinto sol terminaría con un sacrificio, un sacrificio de su pueblo para dar origen y nacimiento a otro que tendría que seguir poblando lo que ellos llamaban el único mundo : El Anáhuac. Ese sacrificio ocurrió y donde antes fueran ellos ahora estamos nosotros.

Hoy, a más de quinientos años, somos aún un pueblo conquistado, un pueblo que no ha sabido cerrar sus antiguas heridas, un pueblo que no ha sabido encontrarse a si mismo ; mientras no lo logremos… seguiremos conquistados. La invasión y la conquista de México es un suceso histórico que tiene mucha mas importancia que la que se le otorga, es apenas ahí donde surge nuestra patria, nuestro pueblo, lo que somos ahora.



No hay que olvidar la grandeza de nuestro pasado indígena, es nuestra herencia, nuestro legado, nuestras raíces… pero no lo que somos ahora ; hoy, somos hijos de dos grandes culturas.

Parece que la conquista nos hubiera marcado, que los rencores sociales no nos dejan recoger los buenos frutos que dejó ese mestizaje, esa mezcla de culturas que hace a la nuestra más grande y más rica que muchas otras.

Existe sin embargo la sabiduría, ahí, donde el valeroso Cuauhtémoc cedió la ciudad palmo a palmo y gota a gota al conquistador ; donde en épocas remotas se encontrara el equilibrio de la mística cultura de los antiguos, donde tiempo ha, ocurriera el sacrificio que marcó nuestro origen ; ahí, en Tlatelolco, encontramos esculpida en una roca la frase que engloba nuestra esencia :

“El 13 de Agosto de 1521, defendida heroicamente por Cuauhtémoc, cayó la plaza de Tlatelolco en manos de Cortés.

“No fue un triunfo ni una derrota, fue el doloroso nacimiento del pueblo mexicano que somos ahora”.

Hoy, no hace falta un indígena…

no hace falta un europeo…

no hace falta un mestizaje.

Hoy… hace falta un mexicano.



México - Tenochtitlan a 13 de agosto de cualquier año.

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